Qué ver en Tartu y alrededores, Estonia. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Qué ver en Tartu y alrededores

Se cree que la capital espiritual de Estonia está en Tartu, donde habita el vaim, el espíritu popular. Es la cuna del despertar nacional estonio del s. XIX. Aquí es donde se ideó y se creó la bandera tricolor estonia. Tartu alberga una de las universidades más importantes y antiguas de Estonia, fundada en 1632 bajo el dominio sueco. También se celebró el primer Festival de la canción estonia en 1869 y se publicó el primer periódico en estonio. En 1920 el tratado de Paz por el que se le otorgaba la independencia a Estonia se firmó… en Tartu.

Es difícil encontrar otra ciudad en Estonia que fuera tan leal a las ideas del progreso e ilustración, dignidad nacional e independencia. Pero además es el principal centro de patrimonio cultural del país y con uno de los pocos centros históricos del sureste de Estonia donde la planificación urbanística soviética no prosperó. Hoy en día aún se pueden encontrar casas de madera del s.XVIII en pleno centro.

Casas de madera de Tartu. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Casas de madera de Tartu.

Qué ver en Tartu

El Casco antiguo de Tartu está bastante bien conservado. En la Plaza del Ayuntamiento (Raekoja plats) en invierno se levanta un árbol de Navidad precioso y alrededor se organiza un pequeño mercadillo con puestecitos de comida. En el medio encontrarás varias hogueras para calentarse y al lado del árbol, divertidas atracciones que cambian cada año. Nosotros tuvimos la oportunidad de perdernos en los laberintos de cristales y también, leer los mensajes que dejaron los niños en el árbol a modo de decoraciones.

Tartu, la capital espiritual de Estonia. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Tartu, la capital espiritual de Estonia.

Árbol de Navidad con los mensajes de los niños. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Árbol de Navidad con los mensajes de los niños.

El edificio del ayuntamiento se construyó entre 1782 y 1789 y luego se le añadió un reloj para, como dicen, animar a los estudiantes a llegar puntuales a clases. Además de las oficinas de administración, aquí encontrarás también la oficina de turismo.

La universidad de Tartu, fundada bajo el reinado de Suecia, fue inspirada en una de las universidades más respetadas de Países Nórdicos – en la universidad de Uppsala. En el edificio principal encontrarás Museo de Arte. La entrada también incluye visita a una celda donde encerraban a los estudiantes por cometer delitos: no devolver un libro a la biblioteca a tiempo (2 días), insultar a una dama (4 días), participar en un duelo (3 semanas), etc.

Si quieres saber más sobre la universidad de Uppsala, lee nuestro post Uppsala – la ciudad de la ilustración.

Iglesia luterana de San Juan, de ladrillo rojo que se data del 1323, es otra visita curiosa en Tartu. Y también lo es la Casa Museo del Ciudadano (Linnakodaniku), una casa de madera del s. XIX que muestra cómo vivía un burgués en aquella época. En el Museo de Deportes de Estonia puedes probar bicicletas estáticas o demostrar tu fuerza en un juego interactivo de tira y afloja, un deporte muy popular  en los tiempos de la URSS. Por cierto, la colección de las medallas olímpicas de Estonia es bastante imponente. En el mismo edificio que el Museo de Deportes está el Museo Postal. En la evolución de los sellos se puede “leer” la historia del país: 1941 – una esvástica y 1945 – un hoz y un martillo…

Museo de la ciudad de Tartu, Estonia. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Museo de la ciudad de Tartu, Estonia.

La plaza del Ayuntamiento de Tartu. Viajar a Países Bálticos en invierno.

La plaza del Ayuntamiento de Tartu.

Los curiosos deben visitar el Centro de Ciencias AHHAA con exposiciones interactivas  donde podrán tocar, pulsar botones y experimentar.

Sin duda, uno de los museos más inusuales y atractivos es el de las Celdas de la KGB. Era una casa nacionalizada que cuando se devolvió a sus dueños, en el sótano descubrieron celdas. Los dueños decidieron donarlo, el sótano, al Museo de la Ciudad de Tartu y así nació la “Casa Gris”.

Una visita más relajada es la del Museo de la Cerveza A. Le Coq con una cata al final del tour.

Para pasear y disfrutar del silencio, visita el jardín botánico de la universidad de Tartu creado en 1803; en verano es un espectáculo. Otro lugar bonito para dar una vuelta por sendas sosegadas es Toomemagi (Colina de la Catedral), el lugar de la primera fortaleza con la que empezó la historia de la ciudad de Tartu. La catedral ahora está en ruinas y solo se restauró una pequeña parte – para albergar la biblioteca de la universidad – que hoy en día funciona como Museo de la universidad y cuenta historias sobre la vida estudiantil.

Universidad de Tartu, Estonia. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Universidad de Tartu, Estonia.

Más sobre visitas turísticas en Tartu: web del Museo de la Ciudad con sus diferentes sedes.

Parking

Nosotros dejamos el coche en una zona de parking reglado en una zona comercial de Tartu, al lado de Tartu Kaubamaja. Está cerca del casco antiguo, cruzando el parque (Tartu Keskpark). Este lugar es fácil para entrar y salir en coche, sin tener que meterse en el centro mucho ni alejarse de la carretera principal. Muy bueno si estás en Tartu de paso.

Mapa de los lugares de interés en Tartu:

Excursiones desde Tartu

No solo la ciudad de Tartu merece una visita. En sus alrededores hay otros atractivos. Y si estás de roadtrip por Estonia o Países Bálticos, desde aquí podrás marcar itinerarios muy interesantes tanto hacía el sur como el norte.

Hacia lago Peipus

En una ruta de unos 100 kilómetros el entorno cambia drásticamente: de la boyante y animada ciudad universitaria de Tartu al poderoso y salvaje lago Peipus con playas arenosas y orillas vírgenes. Y por el camino – poblados de los Viejos Creyentes, pescadores sobre las aguas congeladas del lago, atardeceres jugando con las olas congeladas y carreteras nevadas. ¿Qué te parece el plan para conocer el Este de Estonia? Por cierto, dicen que esta parte del país posee paisajes rurales más bonitos de Países Bálticos, pero, sorprendentemente, es la zona menos turística.

Si quieres descubrir lago Peipus y sus alrededores, lee nuestro post.

A un minuto del atardecer en el lago Peipus. Viajar a Países Bálticos en invierno.

A un minuto del atardecer en el lago Peipus.

Hacia Letonia

De Tartu se puede bajar a Letonia por dos carreteras principales: atravesando Valka/Valga, o Voru. Si decides pasar por Valga/Valca para luego visitar Valmiera, Cesis y Sigulda en el Parque Nacional de Gauja, lee nuestros posts dedicados a estos puntos de interés turístico, paisajístico y cultural.

Si pasas por Voru (donde nació el padre de la literatura estonia, autor de la epopeya Kalevipoeg, Friedrich Reinhold Kreutzwald), luego podrías seguir bajando hasta la zona de los lagos de Razna en Letonia. Sin embargo, antes puedes parar en el Parque Natural de Haanja que, según dicen, alberga los paisajes más bonitos del país. O, si tienes un poco de tiempo extra y ganas de explorar territorios desconocidos, te podrías desviar a Setomaa, la patria de los “seto” (más info abajo).

#SabíasQue: en el sureste de Estonia se habla diferentes idiomas que se diferencian bastante del estonio hablado en el norte de país. El idioma con el mayor número de parlantes es el voro (võro kiil), hablado mayoritariamente en el condado de Voru. El seto se habla principalmente en la región políticamente no reconocida de Setomaa. También existen mulgi y tartu, con menor número de hablantes.

Latgale - la región de los lagos de Letonia en invierno. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Latgale – la región de los lagos de Letonia en invierno.

La región políticamente no reconocida de Setomaa

Si crees que todo lo que te habíamos ofrecido para tu ruta por el sureste de Estonia y Países Bálticos es poco, ¿qué tal la idea de adentrarte en la región no-reconocida de los “seto”, una mezcla de tradiciones viejas estonias y ortodoxas en la frontera con Rusia? Eso sí, habrá que tener mucho cuidado, porque si uno se despista, puede acabar en la cárcel por infringir la ley fronteriza.

Los seto (nativos de Setomaa) son de origen ugrofinés, al igual que los estonios, pero son ortodoxos, como los rusos (la mayoría de los estonios son luteranos). Esto se explica históricamente: mientras la gran parte de los Países Bálticos estaban bajo el dominio de los alemanes, esta región formaba parte de Nóvgorod y luego, Pskov (Pihkva), ambas en Rusia. Sin embargo, no se asimilaron por completo con los rusos, conservando su propio idioma y cultura.

Aunque durante la independencia de Estonia, entre 1920 y 1940, Setomaa pertenecía a Estonia, hoy en día la mayor parte, junto con la capital de los seto, Pechory (Petseri), está en el territorio ruso. Por cierto, en Pechory se encuentra un monasterio del s. XV que está considerado uno de los más impresionantes de toda Rusia.

#Curiosidad: Los seto que se quedaron en la parte rusa después de establecer la nueva frontera en 1991 tienen derecho a la nacionalidad estonia. La gran parte de los seto aprovecharon este derecho y se mudaron a diferentes regiones de Estonia. En Setomaa solo quedan unas 3.000 personas. Los demás 8.000 viven en otras zonas de Estonia. En el lado ruso en actualidad solo quedan unos 200 seto que necesitan pasaporte para poder visitar las tumbas de sus antepasados en el lado estonio.

Si quieres investigar más sobre la curiosa etnia de seto, te recomendamos ojear la web visitsetomaa.ee.

Nieve en las calles. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Nieve en las calles.

Historia resumida de Tartu

Se sabe que ya en el s. VI había una fortificación estonia en Tartu. Hasta el 1224, cuando los estonios fueron derrotados por los Cabelleros Portaespadas, era el territorio puramente estonio. Los Caballeros construyeron un castillo y una catedral en la colina Toomemagi (colina de la Catedral) y empezaron a llamar Tartu con un nombre alemán, Dorpat. Así se conocía hasta finales del s. XIX.

Entre los ss. XVI y XIX muchos países luchaban por el dominio en el Báltico, con Estonia en medio de estas disputas. Durante este largo conflicto, el período de paz relativa y libertad espiritual fue el de la dominación sueca. Es cuando se fundó, por ejemplo, la universidad de Tartu en 1632. Sin embargo, no duró mucho: en 1704 Pedro I el Grande incorporó Tartu a Rusia, en 1708 sus tropas arrasaron la ciudad y la mayor parte de la población fue deportada a Rusia.

Casas de madera en las calles del Casco Antiguo de Tartu. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Casas de madera en las calles del Casco Antiguo de Tartu.

Pero el que cree que reprimir el espíritu de un pueblo libre es fácil, se equivoca. Ya a principios del s. XIX Tartu se convirtió en el epicentro del “despertar nacional”. Empezó con el primer festival de la canción de Estonia y terminó con la firma del tratado de Paz que le concedió independencia a Estonia en 1920.

Durante la II Guerra Mundial Tartu, igual que el resto de Estonia y los Países Bálticos, sufrió tanto de la mano de las tropas soviéticas como nazis. Hoy en la carretera a Valga se puede ver un monumento a las víctimas de la Guerra.

Después de conseguir la independencia en 1991, saliendo de la URSS, Tartu, al igual que el resto del país, tomó rumbo al rápido desarrollo económico, centrándose en educación, ciencia y servicios informáticos. Sin embargo, uno de los problemas más delicados en esta zona vienen del pasado: la integración de la población rusa que se quedó en el noreste de Estonia después de la separación de la URSS.

Si te interesa la situación de la población rusa en Estonia lee nuestro post.

Calles nevadas de Tartu. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Calles nevadas de Tartu.

¿Cómo se inventó la bandera de Estonia?

Todo empezó con una bandera imaginaria. Un estudiante, Jaan Bergmaan, en la época romántica del despertar nacional de Estonia escribió un poema dedicado a una bandera que ondeaba sobre Estonia. Pero no existía tal bandera. Así que, había que hacer algo al respeto, porque miles de jóvenes idealistas soñaban con independencia. En 1881 unos 20 estudiantes se reunieron para esbozar la futura bandera nacional. Y apareció la tricolor actual: el azul (símbolo de esperanza por el futuro de Estonia y la fidelidad), el negro (el pasado oscuro y la tierra) y el blanco (la ilustración y la nieve invernal, las noches blancas de verano y el abedul).

Para confeccionar la bandera se presentaron tres voluntarias: Emilie, Paula y Miirna Beermann. Ya en 1884 los estudiantes pasearon la gran bandera de seda de Tartu a Otepaa, lejos de las vigilancias rusas. Luego se sumergió en el sagrado lago Puhajarv y se guardó en un lugar seguro hasta que fuera posible mostrarla libremente.

Mientras se esperaba el momento oportuno, la noticia de la confección de una bandera nacional corría por el país y se empezó a imitarla y usarla en secreto en eventos familiares. En 1917 miles de estonios se marcharon a San Petersburgo para reclamar la independencia y… la bandera del 1884, la original, los acompañó.

Entre 1918 (cuando Estonia consiguió independencia de Rusia) y 1940 (cuando fue ocupada por la URSS) la bandera ondeaba felizmente sobre Pikk Hermann, al lado del actual Parlamento de Estonia, en Tallin. Entre 1940 y hasta 1989 la bandera volvió a la clandestinidad hasta la independencia de Estonia; es cuando la bandera volvió al Pikk Hermann.

Desde Toomemagi, la colina de la Catedral. Viajar a Países Bálticos en invierno.

Desde Toomemagi, la colina de la Catedral.


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