Primera experiencia de vendimiar en Galicia.

Vendimiar. Nuestra experiencia y sensaciones.

Teníamos ganas de vendimiar desde hace tiempo; al llegar a España e iniciarnos en el mundo del vino, queríamos descubrir cómo la uva empezaba a convertirse en un tan preciado líquido. La imagen que teníamos de vendimia era bastante subjetiva y contradictoria. Por un lado nos imaginábamos a los trabajadores cantando y riendo mientras cortaban la uva, botas de vino circulando entre viñas, barbacoa todos los días al terminar la jornada. Por otro lado, sospechábamos que la vendimia podrías ser un aburrimiento tremendo. Nos imaginábamos estar 8 horas cortando racimos y… ¡puff! Un trabajo mecánico, sin creatividad ni necesidad de pensar mucho.

Así que, cuando surgió la oportunidad de experimentar dos vendimias en una misma semana – como jornaleros de verdad en una bodega y después, en familia – no lo dudamos ni un momento. Y nos fuimos a Galicia, a Rias Baixas, para contrastar nuestra imagen con la realidad. ¿Qué encontramos?

Amanece en los viñedos. Vendimia por primera vez en Galicia. Sensaciones y nuestra experiencia. #VendimiaJuntos

Amanece en los viñedos.

¿Qué significó para nosotros “vendimiar”?

Nos encontramos con una mezcla de sensaciones y reflexiones que no esperábamos.

Vendimiar es mucho más que encontrar un racimo maduro, cortarlo con cuidado y depositarlo en una caja cuidadosamente. Vendimiar en una bodega, a sueldo, no es lo mismo que en una familia, a cambio de largas conversaciones por la tarde-noche. Y también vendimiar es… hemos necesitado más de 1.000 palabras para definir qué significó para nosotros vendimiar. Y para ti, ¿qué es?

… es pensar y analizar

Vendimiar no es tan mecánico como parece, requiere un poco de análisis y cálculo. Cada viña es diferente – con más o menos racimos, de accesibilidad variable, terreno más o menos limpio, uva más o menos uniforme. Tienes que calcular cuánta uva vas a coger en la siguiente cepa y si merece la pena mover la caja o es mejor coger la vacía y si es necesario, rellenar la que dejaste atrás.

También habría que ver si la uva está lo suficientemente madura. ¿Cómo? Si no te fías del color, probándola. El primer día me comí al menos un kilo de uva para asegurarme de su madurez. El último día creo que no me comí ni un racimo en total – ya sabía si estaba madura a la vista.

Aunque no lo parezca, vendimiar no es fácil, pero con tiempo ganas experiencia y aprendes.

Vendimia y disfruta. Primera vez en Galicia. Sensaciones y nuestra experiencia. #VendimiaJuntos

Vendimia y disfruta.

… es tiempo para desconectar o… conectar

Vendimiar es el tiempo para estar contigo mismo. Es una actividad bastante individualista y te puedes permitir, si quieres, sumergirte en tus pensamientos o, por ejemplo, dedicarte a escuchar lo que siempre querías: audio libros, lecciones, radio, podcasts, etc. Yo me tragué 20 lecciones de francés muy a gusto.

Pero si prefieres desconectar de tus “tormentas interiores” o “audios útiles” tampoco te vas a aburrir. Solo con afinar un poco el oído, puedes conectarte con las conversaciones de otros trabajadores. Créeme, ¡lo que oyes y lo que aprendes! no tiene precio. Por cierto, si quieres participar los debates de otros, es de lo más normal. A nosotros nos llegaron a preguntar de dónde éramos, porque no podían averiguarlo y ya llevaban un rato discutiéndolo entre varios sin llegar a ninguna conclusión. No me extraña, nos escuchaban hablar medio español/medio ucraniano y con algunas palabras en gallego alterando los idiomas en la misma frase…

… es volver a los orígenes del ser humano

Aunque el primer día tenía agujetas, me di cuenta de que me sentó muy bien el trabajo al aire libre y el esfuerzo físico moderado durante 4 días. Me sentía más ágil, más viva, más “natural”. También me acerqué a los orígenes, cuando los humanos éramos recolectores. Experimentaba una sensación muy satisfactoria cada vez que completaba una caja de uvas. Incluso cuando gritaban el fin de la jornada, tenía ganas de terminar la caja o la fila, cortar un último racimo, y uno más, y otro… No tenía mucho sentido, porque no nos pagaban por caja ni nos metían prisa. Pero pienso que era ese sentimiento ancestral de felicidad al conseguir “alimento”, al rellenar un recipiente vacío, que se despertó y tomaba riendas de mi vida acomodada en una urbe donde todo se compra sin tener que esforzarse físicamente.

Rellenando cajas y sintiéndonos felices. Vendimiar por primera vez en Galicia. Sensaciones y nuestra experiencia. #VendimiaJuntos

Rellenando cajas y sintiéndonos felices.

… es reconciliarte con el mundo rural

En este viaje me reconcilié con el mundo rural que, ¡ojo! no es lo mismo que las montañas, playas o bosques que sí que frecuentamos muy a menudo. El mundo rural, donde trabajas en el campo, te ensucias, pero no tienes necesidad de lavarte las manos cada 5 minutos; donde si cae algo al suelo, no pasa nada – lo recoges y te lo comes. El mundo rural donde huele a vaca y donde los perros te ladran cuando te ven por primera vez, te miran con sospecha la segunda y te ignoran después. ¿Será que te hayan aceptado en la comunidad?

Ese mundo donde los vecinos de la aldea entran en tu casa sin llamar y donde si no tienes cebolla no vas a la tienda, sino a la casa del tío. También donde encontrar tu coche bloqueado por otro no es un problema, porque sabes a quién pertenece y dónde vive. Vivir en una comunidad, compartir, trabajar juntos y disfrutar de las horas de descanso juntos también. Me reconcilié con este mundo que desde hace mucho tiempo que no formaba parte de mi vida y ante cual hasta sentía recelo.

… es olvidarte del mundo virtual

Si vendimias con contrato no puedes usar el móvil durante un tiempo prolongado: para poner música sí, pero no puedes tirarte media hora en Facebook. Al principio cuesta. Los que nos conectamos cada media hora a alguna red social o al e-mail sentimos la necesidad de sacar el móvil del bolsillo y… pero no se puede. Y te esfuerzas por no hacerlo.

Al final te das cuenta de que tampoco es imprescindible estar al tanto de todo lo que está pasando en el Internet. Incluso al llegar a casa se me olvidaba chequear las notificaciones. Y me sentía genial. Aunque no lo notemos, día a día experimentamos una sobrecarga brutal de información; y la mayor parte no nos sirve para nada.

Vendimiar es disfrutar de los momentos pequeños. Galicia. #VendimiaJuntos

Vendimiar es disfrutar de los momentos pequeños.

Vendimiar es renovarse

Para los que vivimos en una ciudad – con prisas, corriendo de un lado para otro, sin poder disfrutar de lo que nos rodea – vendimiar es una terapia necesaria.

Y mejor vendimiar con contrato, de verdad, sin opción a irte cuando te dé la gana. Así sabes que durante las próximas 8 horas, y los días que dure la vendimia, vas a estar en un lugar haciendo el mismo trabajo. Al principio la mente se opone, quiere escapar de la “monotonía”, “hacer cosas”, meterse en el Internet. Pero con tiempo se va relajando y empieza a centrarse en “aquí” y “ahora”, en placeres pequeños, como un rayo de sol entre las hojas, una mariposa posando sobre la uva, una araña que ves que no quiere picarte…

Y por fin el tiempo para escuchar lo que siempre querías. O simplemente tiempo para organizar tus pensamientos, planificar algo, analizar. O no pensar en nada, solo centrarse en la uva, las tijeras y los movimientos de tu cuerpo que se va haciendo más ágil y más fuerte con cada hora que trabajes en el campo.

Poniéndose fuera con la vendimia en Galicia. Sensaciones y nuestra experiencia. #VendimiaJuntos

Poniéndose fuera con la vendimia.

Vendimiar es una experiencia gratificante

Así que, aunque vendimiar no fue lo que nos imaginábamos – vino entre viñedos y barbacoas – volvería a hacerlo una y otra vez, porque me ha tranquilizado mentalmente y ha tonificado mi cuerpo. Me encontré en un mundo sin conexión, sin mucho dinamismo, del mismo trabajo día tras día y no me aburrí. Es más, después de la vendimia en familia (¿te acuerdas: teníamos dos vendimias en una semana, una en la bodega y otra, con la familia donde nos alojábamos?) tuve una experiencia emocional que desde hace tiempo que no vivía… Pero esto es otra historia.


Muchas gracias, Maruxaina y Raúl (del blog Maruxaina y su mochila) por invitarnos a vivir una experiencia tan bonita. Sin vosotros no sería posible.

Vendimiar en buena compañía en Galicia. Sensaciones y nuestra experiencia. #VendimiaJuntos

Vendimiar en buena compañía.

Para saber más sobre la experiencia de vendimiar en una casa, lee nuestro post: Vendimiar en familia. O volver a los sentimientos olvidados. Si necesitas consejos prácticos para vendimiar por primera vez, lee nuestro post Vendimiar por primera vez. Guía práctica.


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