correr por la playa al atardecer....

Ruta Palmera Soñada. Operación Bikini

A veces la vida es injusta y no todas las madres preciosas tienen la misma suerte con sus hijas; y aunque en la mayoría de los casos, traen a este mundo unas pequeñas florecitas que con el paso de los años, se convierten en hermosas rosas… otras dan a luz a unas criaturas agradables, pero sin que el destino les traspasara ni la décima parte de la belleza de su madre.

Y éste último fue el caso de Nieves. No era una muchacha fea del todo, tenía rasgos agradables, ojos claros, risa contagiosa… pero le sobraba un poco en los glúteos, le sobresalía un pelín en la cintura y prefería estar sentada en la terraza de algún bar con su pinta de cerveza en vez de correr por la playa al atardecer sintiendo el viento jugar entre su pelo… es que le faltaba respiración al caminar más de 200 metros seguidos…

correr por la playa al atardecer....

correr por la playa al atardecer….

Como os lo podéis imaginar, vivía en la Palma y un día vio a un turista guapísimo; intentó acercarse a él, pero enseguida se dio cuenta que él prefería otro tipo de belleza, que no era precisamente la interior. El duro golpe del amor le puso las pilas y decidió cambiar su cuerpo radicalmente

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El día siguiente se despertó a las 6.00 de la mañana y salió con la intención de hacer “jogging” por el Barranco de las Angustias, pero a cabo de 10 pasos optó por hacer “footing“, que al “jogging” su velocidad no llegaba ni de lejos. A paso slow, pero seguro, caminó durante una hora, descansó y volvió por el mismo camino tardando otra hora más.

Lo más difícil estaba hecho: empezó a perseguir su sueño…

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Durante la caminata se encontró con unos paisanos muy alegres correteando por el monte en búsqueda de sus ovejas. Nieves charló con ellos y descubrió que todos tenían ¡más de 50 años! No lo podía creer por la perfecta forma física en la que estaban, así que quiso aprender sus trucos… La llevaron a su pueblo, cerca de Puntagorda, durante un mes: pastoreaba, comía de manera sana, y buscaba ovejas traviesas perdidas. Al principio le costaba, pero poco a poco las piernas iban cogiendo fuerza y agilidad, hasta que se convirtió en la más rápida del pueblo.

Tenía las piernas en forma, ahora había que cuidar el resto del cuerpo…

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Siguió su entrenamiento en otro pueblo remoto, al sur de La Palma, donde los campesinos le contaron una leyenda más antigua que el mundo sobre el método de adelgazamiento más eficaz que cualquier dieta o programa… La leyenda decía: “Atiende la huerta y el ganado durante un mes, levántate muy temprano por la mañana, come poco y duerme con la ventana abierta para dejar entrar el aire fresco… y en un mes tendrás que irte de rebajas y comprar tallas más pequeñas”. Como lo repartían todo a partes iguales, decidieron que cada lugareño iba a aprovechar de sus ganas de adelgazar, por lo que Nieves trabajaba en cada casa durante cinco días.

No se sabe si la leyenda era verdadera o los paisanos espabilados la inventaron para aprovechar, pero la cosa es que funcionó y dentro de un mes Nieves lucía un cuerpo de 10!

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Ahora que estaba más guapa que nunca, sólo le faltaba un pequeño detalle por arreglar: la celulitis… Se fue corriendo, cogiendo cada vez más velocidad, por el Parque de la Caldera del Taburiente, en búsqueda de un río mágico con aguas cristalinas y más frías que el corazón de aquel muchacho que la dejó devastada… Cuando lo encontró, dio un salto sin pensar y enseguida notó cómo miles de agujas penetraban su cuerpo ardiente después de los kilómetros que corrió… y la celulitis empezó a desaparecer… Era magia… que consistía en otro mes de duro trabajo: correr para calentarse y enfriarse rápido.

Tres meses de un esfuerzo y aquí estaba Nieves, preciosa y fuerte, como su madre, la Isla Bonita de la Palma.

[Dale al PLAY… sierra los ojos y sueña que estás corriendo por una playa de La Palma al atardecer…]

Este post fue escrito para el concurso Escucha la Palma organizado por el Patronato de Turismo de La Palma