A Guarda, guarda muchos secretos. Galicia

Día 4 de nuestro #RumboNorteJuntos, edición #Galicia…

El último punto planificado que teníamos para este día, después de ver Tui y Valenca, en Portugal,… era visitar el monte sacro Santa Tecla, de 314m de altitud, donde vivían los antepasados de los gallegos, en un castro galaico que se llama “Santa Tecla” (o Santa Trega). Probablemente os suene el nombre, ya que es el castro más emblemático y visitado de los castros gallegos. Fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional y también el Bien de Interés Cultural. Según los datos arqueológicos, tuvo una ocupación continua entre los siglos I A.C. y el I D.C., a partir de ese momento comenzó un lento proceso de abandono.

Santa Tecla

Vistas a la A Guarda desde Santa Tecla

Santa Tecla

Puesta del Sol desde Santa Tecla

El Castro se encuentra en el extremo más sudoccidental de Galicia, en el municipio de la Guardia (A Guarda), Pontevedra. Es un lugar privilegiado, desde la cumbre del cual se ve la desembocadura del río Miño y Portugal en el sur, y A Guarda y la costa gallega en el norte. Es el paisaje – quitando las casas modernas – que debería de estar viendo todos los días la gente que poblaba estas tierras hace 2000 años. ¿En qué pensaban? ¿Disfrutaban de las vistas? ¿Con qué soñaban? ¿Por qué se asentaron aquí?..

Visita al Castro Santa Tecla

Llegamos sobre las 20.00 y tuvimos que pagar 1€/persona al tipo que estaba al empezar la subida a la montaña. A cambio nos dio dos billetes y un folleto. Dijo que podíamos permanecer en el sitio todo el tiempo que queríamos, que está al aire libre y no se cierra…

Conclusión: si llegáis más tarde, sobre las 21.00, justo para la puesta del sol, el tipo no está y no hay que pagar nada. Aunque hay que decir que el sitio está limpio y bastante cuidado, así que tengo la esperanza de que el dinero que se cobra, se destina al mantenimiento.

También hay una ruta peatonal que empieza abajo del todo y sube a la Monte de Santa Tegra, pero me parece que en verano hace bastante calor y tiene mucha pendiente, así que sólo es recomendable si no tenéis coche o hay mucho tiempo.

Santa Tecla

Vistas desde Santa Tecla

Santa Tecla

El Castro de Santa Tecla

Tardamos alrededor de 2 horas para verlo todo que hay en la montaña, porque a parte del Castro, también hay un museo, dos Vía Crucis, de los siglos XVII y XX, ermita de Santa Trega, y un bar, arriba del todo. Además de las vistas preciosas.

Emplazados en el punto más alto de la zona, podrían controlar fácilmente el tráfico marítimo y la entrada al río Miño, que decían era más estrecho y más profundo en aquellos tiempos. Según Estrabón, en la desembocadura del río había una isla con dos muelles, aunque aún no se han encontrado los restos de estos. La isla si que está allí, pertenece a Portugal y se hacen visitas guiadas a la fortaleza que hay allí.

Santa Tecla fue un castro bastante grande, en sus ejes mayores llegaba a 700 m por 200 m y podían vivir aquí entre 3000 y 5000 personas. Vivían en familias, muchas veces, 3 generaciones juntas, en casas redondas o rectangulares con esquinas redondeadas. A parte de las viviendas, también hay edificios de almacenes, talleres o graneros. Mientras paseáis entre las piedras, intentad reconocer cuál es cuál 😉

El castro tenía dos entradas: puerta Sur y Norte, la última no admitía carros, solo peatones. ¿Cómo lo saben? A ver si lo adivinéis 🙂

Via Crusis, Santa Tecla

Via Crusis, Santa Tecla con vistas

Via Crusis, Santa Tecla

Via Crusis, Santa Tecla, y vistas al río Miño y Portugal

Via Crusis, Santa Tecla

Via Crusis, Santa Tecla

Como todos los castros, era bastante autónomo. Había agricultura y ganadería, como actividades principales; además la caza, pesca y marisqueo, como actividades complementarias. También elaboraban cerámicas, tejidos e instrumentos metálicos. Además, comerciaban.

La llegada de los romanos supuso tanto su mayor desarrollo, como su lento apagado… cuando los romanos construyeron carreteras terrestres, dando menos importancia al tráfico marítimo, y promovieron la población de las zonas más bajas, se empezó el abandono del castro.

Visita a los humedales “Doñana Gallega”

Al lado del camping donde dormimos, Camping Santa Tecla (recomendable ;)), hay una zona de humedales muy interesante. Podéis pasear por allí al atardecer (aunque el sol no se ve, ya que se pone sobre el mar y está tapado por el Sacro Monte de Santa Tecla) o al amanecer. Amanece justo sobre los humedales, el río Miño y Portugal.

Hay unos cuantos senderos cortos marcados, pero si os apetece alargar el paseo, podéis ir al pueblo de al lado o recorrer el humedal por dentro, por las sendas adicionales.

Los humedales

Casita de avistamiento de aves en los humedales

Los humedales

Los humedales

Rutas por los humedales

Las vistas de los humedales

Rutas por los humedales

Rutas por los humedales

Cuando estuvimos, no vimos nada de aves, pero como hay un observatorio bastante elevado, supongo que a la última hora de la tarde o a la primera de la mañana, con los prismáticos, se tiene que ver algo.

Las playas fluviales de A Guarda

Desde el camping hay una ruta peatonal que pasa por las playas fluviales y llega a A Guarda (8 kms, solo ida). Pero si no hay ganas de andar, se puede acercarse a todas las playas en coche. Hay que coger PO-352 y seguir las señales.

La verdad es que todas las playas – Codesal, A Armona, A Lamiña y O Miuño – tienen algo especial y vistas muy bonitas al río Miño y a Portugal. Pero mi favorita es la última, de O Miño, desde la cual podéis bañaros tanto en el río como en el océano. Es una sensación muy especial para los que no estamos acostumbrados a ella: estar donde se juntan las aguas fluviales con las olas del mar, en el extremo más sudoccidental de Galicia

Playas fluviales

Playas fluviales, parking

Playas fluviales

Playas fluviales en A Guarda, la punta más sudoccidental de Galicia

Playas fluviales

Playas fluviales en A Guarda

Visita a A Guarda

La hora de comer nos pilló en A Guarda. Nos sentamos a picar algo en un restaurante en el Paseo Marítimo, pero no os digo su nombre, ya que no lo recomendaría: la comida estaba bien, pero abusan de costes adicionales (cubiertos, pan, tips y no sé que más), así que improvisad y a ver si tenéis más suerte en encontrar algo digno.

Las calles que más me gustaron fueron la del Paseo Marítimo y la calle del Puerto, ambos dando al puerto, con sus edificios asimétricos de colores.

A Guarda

Un tentapié con vistas en A Guarda

Una de las visitas que recomendaría es, sin duda, el Museo del Mar, ubicado en la réplica de una antigua Atalaya (baluarte defensivo), construida por el ejército portugués en el año 1666. Fue reedificada en el 1779, para protegerse de los ataques de los piratas africanos. Destruido por completo en el año 1943 para poder construir el muelle.

El Museo es muy curioso – con colecciones etnográfica y de los moluscos con conchas de los rincones tropicales – pero si tenéis suerte y el empleado os hace una visita guiada (gratis, entrada museo 1€), os contará muchas historias muy interesantes. Se nota su entusiasmo y ganas de contároslo todo. La verdad es que sin él, no hubiéramos entendido ni la mitad de las cosas: como funcionan, para que sirven etc…

A Guarda

Casitas de colores en A Guarda

A Guarda

A Guarda

Museo del Mar, A Guarda

Museo del Mar, A Guarda

Visita al Castillo

El castillo fue construido en el s. XVII, en el tramo final del río Miño para protegerse del reino vecino. Desde aquí se puede vigilar toda la villa, el puerto y el río Miño, ya que el castillo está en el punto más alto del pueblo, a 81m. La base tiene forma de polígono irregular con cuatro baluartes con garitas que sobresalen; hay que visitarlas todas para hacerse una idea completa de su arquitectura.

El Castillo de Santa Cruz, A Guarda

El Castillo de Santa Cruz, A Guarda, desde abajo

El Castillo de Santa Cruz, A Guarda

El Castillo de Santa Cruz, A Guarda

A finales del siglo XIX la fortaleza fue utilizada como fábrica de embutidos y luego – fábrica de cerámica. Ya en el siglo XXI, el castillo fue adquirido por el concello y hasta 2014 no pudo ser abierto al público. Así que, por lo visto, somos entre los primeros en visitarlo en los últimos 150 años 😉

Hoy en día la entrada es gratuita y se ve que se está restaurando para acondicionar unas visitas más cómodas y más completas; si, tiene horario de visita que en verano es bastante amplio.

El Castillo de Santa Cruz, A Guarda

Las vistas desde el Castillo con Monte Sacra de Santa Tecla en el fondo

El Castillo de Santa Cruz, A Guarda

Vistas desde el Castillo, al pueblo de A Guarda

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